Dentro de muy poco Britney Spears publicará su nuevo disco Femme Fatale y en los próximos meses lo hará Lady GaGa. Entre las dos reventarán las listas y pelearán por llegar a lo más alto.
Lady GaGa se comió medio mundo con su anterior disco y aún está empachada. Se cree una semidiosa y no será porque talento no le falte pero ha abusado tanto de su personaje que terminará pasándole factura. Se espera mucho de su disco y por lo que ha enseñado de él hasta ahora no va a superar las espectativas. Ha llegado hasta extremos inimaginables en la búsqueda de la provocación con tal de causar revuelo mediático por lo que cualquier cosa se espera de ella y poca capacidad de sorprender le queda ya. Está condenada al exceso para acaparar la atención que desea, y eso es redundar en la obviedad. Sus intenciones son claras y sus referentes más aún. Pero no es Madonna. Y lo que es peor, no sabe todavía lo que es.
Britney no es que esté de vuelta porque se perdió en el camino de ida. Pero sabe cuál es su sitio. Ha pasado por todas las etapas que podía pasar una estrella. El exito, el dinero, la fama, los excesos, las drogas, los escándalos, el alcohol, los psiquiátricos... Todo. Lo tiene todo, como las grandes. Y de todo resurgió. Va un paso por delante y eso le beneficia. Con menor o mayor acierto recuperó su lugar. Y acomodada en él se atreve a burlarse de ella y de las demás. Sabe distanciarse de su rival mientras su rival intenta acercarse a Madonna. Sabe que no tiene el mejor directo, pero se mueren por verla en el escenario. Sabe que no tiene la mejor voz y le importa tres pimientos plagar el disco de sintetizadores y autotunes. Sabe que la gente lo sabe pero sigue siendo la princesa del pop.
Britney cayó por los excesos y Lady GaGa se recrea en ellos. En el fondo no tienen nada que ver, pero comparten una gran parte del público. Lady GaGa es mejor estratega y saldrá a un escenario colgada de anzuelos en los pezones si hace falta para llamar la atención. Pero Britney puede hacerlo mejor sin tanta pirotecnia trivial. Le bastan unos buenos productores y una buena promoción.
Además, Britney está buena y diga lo que diga mi Susi, Lady Gaga es un callo malayo, por muy vigoréxica que se haya puesto ahora.
Todo esto se me ha ocurrido porque mi novio en su blog tiene una encuesta acerca del duelo Gaga - Britney, y yo, por joder, he votado a Gaga, pues alguien tiene que neutralizar su indudable voto a la Britney. Pero en el fondo, me despierta más simpatía Britney y creo que este puede ser su año.
Y no lo voy a negar, es divertidísimo ver como se lanzan piedras los (tali)fans de una con los de la otra. Y cómo ellas hacen de eso espectáculo. Mucho mejor que el enfrentamiento Marta Sánchez vs. Mónica Naranjo de hace unos años, que era mucho más de andar por casa y con mucho menos glamour. Lo que habría dado yo por ver vestida a la Naranjo con chuletas de lechazo... o con butifarras que son más de su tierra.
Os confieso que realmente todo esto me importa una mierda.
Ya están saliendo nuevas imágenes de la sesión de fotos de la gira Madame Noir que Mónica Naranjo comenzará en los próximos meses. Aquí os dejo una de ellas, donde podéis comprobar que se ha metido de lleno en el thiaguismo plateado. Si es que es muy espiritual ella.
Tras Tarántula (2008) y las giras Stage (2008) y Adagio Tour (2009 y 2010) Mónica Naranjo regresará al panorama discográfico con un nuevo lanzamiento del que pocos detalles se conocen, salvo que será una obra ópera-rock, elaborada junto a una novela, y que publicará a finales de año.
Pero... antes de todo eso... una gira por teatros!!! Otra? Sí, sí, como lo oyes. A partir de mayo... Una gira en la cual sólo irá acompañada de un piano (y un pianista, supongo). Será a partir de mayo y su nombre es... MADAME NOIR.
PD.: Moni, cari, llámame, y me cuentas cómo te va todo... ¿Otra gira? Me tienes loco, chica.